El E-Metro
a auditación se ve apoyada por el uso de un aparato religioso que ayuda al auditor y al preclear a localizar las zonas de dolor o aflicción espiritual. Este instrumento religioso se denomina “Electropsicómetro” o E-Metro. (“Electro-psico-metro” viene de electrómetro, un aparato calibrado que se usa para medir voltajes extremadamente bajos, y psyche, el alma, el espíritu o la mente humana). El E-Metro mide el estado o cambio de estado espiritual en una persona, por lo que al auditor le resulta de grandísima utilidad para ayudar al preclear a localizar las zonas de las que hay que ocuparse. La naturaleza oculta de la mente reactiva requiere el uso de un aparato capaz de registrar sus efectos; función que el E-Metro realiza con precisión.
Cuando el E-Metro se encuentra en funcionamiento y una persona sujeta sus electrodos, un diminuto flujo de corriente eléctrica (aproximadamente 1,5 voltios; menos que las pilas de una linterna) pasa por los cables del E-Metro, atraviesa el cuerpo de la persona y vuelve al E-Metro. El flujo eléctrico es tan pequeño que no hay sensación física alguna al sujetar los electrodos.
Los cuadros que hay en la mente contienen energía y masa. La energía y la fuerza que hay en los cuadros de experiencias dolorosas o perturbadoras pueden tener un efecto nocivo en el individuo. Esta energía o fuerza dañina se denomina “carga”.
Cuando la persona que sujeta los electrodos tiene un pensamiento, mira un cuadro, vuelve a experimentar un incidente o bien desplaza alguna parte de la mente reactiva, ese individuo está moviendo y cambiando masa mental real y energía reales. Estos cambios que se producen en la mente influyen en el diminuto flujo de corriente eléctrica que genera el E-Metro, haciendo que la aguja del dial se mueva. Las reacciones de la aguja del E-Metro le indican al auditor dónde se encuentra la carga y que habría que ocuparse de ello con la auditación.

Electropsicómetro, o E-Metro, mide el estado o cambio de estado mental de una persona, ayudando al auditor y al preclear a localizar las áreas de malestar o angustia espiritual de manera que se puedan abordar y manejar.
Los diferentes movimientos de la aguja tienen significados concretos, y la destreza de un auditor incluye la comprensión total de todas las reacciones del E-Metro. Usando el E-Metro, el auditor se asegura de que el proceso abarque el área adecuada para descargar la energía nociva que se encuentre conectada con esa porción de la mente reactiva del preclear. Cuando la carga disminuye, la persona aumenta su habilidad para pensar con claridad en el área que se está abordando, y su potencial de supervivencia aumenta proporcionalmente. Como resultado, el preclear descubre cosas sobre sí mismo y sobre su vida: nuevos apercibimientos acerca de la existencia, que son los hitos que marcan sus ganancias.
El resultado de estos apercibimientos es un grado superior de conciencia espiritual y, como consecuencia, mayor habilidad para tener éxito.


